Oscuridad.
El calor roe mis tobillos desde la sombra que se
acumula en los rincones.
Mis reflejos en la ventana son etéreos reflujos de la
concordancia del ser.
Mi existencia es una deformidad de mis acciones y, esta
noche, elegiré desterrar un aleatorio abandono.
La oscuridad de mi ser se come lo fláccido de mi
personalidad.
Se come los efectos mundanos de la espiritualidad. La resonancia
en los huesos.
La algarabía de lo cotidiano.
La fundamentación de mi propio
abstracto que da clase de cómo se puede determinar un embarazo a partir del
beso de un bebe.
La oscuridad se carcome mi ego y mis limites.
Los limites denotan intangibilidad.
Los limites son la anti materia de la existencia.