En mi mente, los ladridos hipocondriacos alegan autarquia.
Descubri olor a puerto en mis venas,
asi,
se supondrian equivocaciones solemnes.
Las mentiras sangran ironia, pequeñas copitas de sabor.
Mi almohada se retuerce.
Afuera, un antropomorfo
masculla un "adios".
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