Adhiero a esas actuaciones de humano común y corriente.
Esas en las que se aconseja al otro, en las que se experimenta la empatia
conjunta de los muñecos de sus vidas.
No se qué hacen los muñecos. No se de qué forma se
comportan sus muñecos. A poco que reconozco rasgos en los míos.
¿Tu muñeco amenaza con irse? Quémalo.
¿Tus muñecos planean una rebelión? Hiérvelos.
¿Tus muñecos coordinan tu felicidad? Evítalos.
¿Tus muñecos alegan anarquía? Alégrate.
¿Tus muñecos vomitan silencios? Suicídate.
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