Algún día encontrare formas de autosatisfacerme. Mientras
tanto, voy a abusar de mi misma para hacer feliz a alguien mas. De alguna
manera, en una eyaculacion o en una mirada furiosa cuando nos encontremos. De
alguna forma, te hare feliz.
Sacrificar mi propio yo parece un plan absolutamente
perfecto siempre que no te tengo en mis brazos. Saborear la posibilidad de
jamás tenerte es el valor perfecto de mi amor. Ese que le teme a las despedidas.
Ese que deshonra los encuentros. Ese que quisiera despellejarse en la niebla
cuando sabe que la estas tocando. Ese que no escatima en desarmarse y
destriparse para crear el mundo que más te gusta.
Ese que esta dispuesto a darte hasta el ultimo átomo que me
compone.
Pero que no esta dispuesto a darte la bienvenida. Sabe,
siente y reconoce los planes estupidos cuando los ve. Porque si bien se entrega
y se prostituye por amor, no es tonto, y siempre mantiene un dejo de distancia.
Para recuperarse después.
La recuperación es la parte más difícil de amar. Todo amor
requiere recuperación.
Todo amor tiene fallas y es obligación nuestra
encontrarlas. La superación de un amor a veces se vuelve el éxtasis mas
absoluto de ese tipo de relaciones humanas. Nos acarrea el mayor ego que podríamos
sentir. Ese ego que nos llenaba de niños cuando le demostrábamos a los demás
que podíamos hacer algo que ellos no. Éramos héroes de un segundo. Éramos los
amores de lo eterno. La pseudo distinción de lo vanagloriado.
Pero ahora no anhelo eso. Por ahora mi éxtasis se destruye
en tu felicidad y mi sombrío placer.
Mi éxtasis es desollarme por un beso tuyo.
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