Extraño, soy un extraño en mi cuerpo. Soy el lobo estepario con la mecha dormida, escondida entre los pelos harapos que rabietan a la luna.
Me desperté con llanto. Todas las mañanas desde hace dos semanas estoy así. La depresión me hace vomitar.
Las expectativas en cero.
Las esperanzas en cero.
El amor… Palpitando como una vela que ya se ha consumido.
Y el cuerpo, defectuoso… como siempre lo fue. Los comandos equivocados.
Tengo miedo de que mi propia mente me consuma.
Y ese miedo se manifiesta, en el terror de la nuca cuando estoy a punto de dormirme.
Mis huesos se devoraran a si mismos.
La inercia será condescendiente de mi amorfo.
Los fantasmas volverán a roerme la yugular desde las fotos.
Las pesadillas, me harán descansar noqueada contra la pared.
El frío, me dará una coartada para seguir sintiendo vida.
Y de nuevo, me sorprenderé de no verte como fantasma cuando escuche tu voz, del otro lado del teléfono.
No hay comentarios:
Publicar un comentario