Cuenta la leyenda de que no sirvo para ser feliz, mucho menos para hacer feliz a alguien mas.
Mírame, tengo las uñas destrozadas, el pelo arruinado, las piernas flacas e inservibles.
Supongo que habrá sido un honor dar la ultima voluntad que tenia para intentar hacerte feliz sin lograrlo.
Ahhh las hermosas mutaciones de la personalidad. Esas mutaciones improbables de cada segundo. Ahora no tengo ganas de vivir.
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