9 de enero de 2013


La luz me daña los ojos.
La luz y la oscuridad internas del parpado me dañan la cutícula mental. Me rasquetean desde adentro. Es como una pequeña búsqueda, una mina… en la cual no se busca oro sino cobre.
El cobre, tan accesible como una pequeña idea poco brillante, es elemental para el genio intransigente.

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