La luz me daña los ojos.
La luz y la oscuridad internas del parpado me dañan la cutícula mental. Me rasquetean desde adentro. Es como una pequeña búsqueda, una
mina… en la cual no se busca oro sino cobre.
El cobre, tan accesible como una pequeña idea poco
brillante, es elemental para el genio intransigente.
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