26 de agosto de 2011
Lo se. Mi cuerpo paralelo ha muerto.
Conversaba con una señorita muy peculiar en el tren. Llevaba aros con forma de mariposa, casi tan grandes como sus orejas.
Subí en la estación de Once, y casi llegando a Flores, note que dicha dama llevaba una excesiva cantidad de mariposas en su vestimenta, en su bijouterie y en sus bolsos.
Me contaba que siempre había tenido una obsesión con ellas, le gustaba la belleza de estos bichitos y que lamentaba que la vida fuera tan injusta de negarle una extensión a las 24 hrs. de vida que posee una mariposa.
En fin, era un entretenimiento bastante ameno, dado el día tan agobiante que había enfrentado. A la mañana, la seguidilla de transeúntes maratonistas casi me había aplastado cuando me di cuenta de que un taco se me había roto, la monotonía de mi trabajo y el “llamado de atención” al mejor estilo colegio, de mi supervisor cuando me encontró en un rincón tratando de arreglar mi taco…
Obviamente, visto desde afuera es muy cómico, pero mucha gente sabe que realmente no es así, al menos en el momento que suceden las cosas. Tarde o temprano, todo se vuelve una anécdota hilarante.
La señorita de bajo en la estación de Haedo, y su lugar fue ocupado por un señor rechoncho con pinta de viejo verde, cosa que hizo mucho mas evidente cuando empezó a desviar su mirada desde el diario hasta mi pollera. Mi cara demostró una expresión entre asco y resignación. Mire por la ventana. Podría haber elegido escuchar música, pero el calor sofocante y los auriculares generando sensación de estar envuelto, no son una buena combinación.
Me transpiraba el escote, y me sentía muy incomoda. Quería secarme, pero el viejo libidinoso me iba a estar mirando. Dios! Era desesperante! Hasta me dieron ganas de llorar. Interrumpí mi estado aparentemente absorto mirando la ventana, y me volví lentamente para ver si el viejo seguía ahí. Estaba dormido.
Suspire. Con mucho alivio saque un pañuelo descartable de la cartera y me seque. Emití un resoplido medio burlesco para conmigo, y me di cuenta que ya había llegado.
Me baje en Morón. Tenia que pasar por la casa de mi novio. Realmente no tenia ganas. Ni de verlo a el, ni de bancarme a mi suegra, mucho menos de soportar al infame ultraderechista de mi cuñado.
Así que le mande un mensaje a mi chico, diciéndole que no iba a poder pasar, que me sentía medio mal, nada muy grave, que se quedara en su casa y yo me iba a dormir a la mía.
Camine por las calles, mire las vidrieras con vestidos para anoréxicas. Y me reí de una madre que argumentaba diez mil millones de excusas con su hija adolescente que se había encaprichado con un pantalón, en mi opinión, horrible.
Hoy en día las pendejas creen que por ser un palito se pueden poner cualquier cosa y todo les queda bien. Eso no se niega, pero hay un limite entre el buen vestir y la ridiculez. Y bueno, así ves una sarta de nenas de papucho, con esos anteojos de sol que les tapan toda la cara y una tanga colorada asomando la pollerita que mejor funcionaria como un cinto.
Si el papucho viera en que se gasta la plata la nena. Si el papucho comenzara a considerar la idea de que esta construyendo un prototipo de trola.
Emmm… me explaye demasiado.
Uno a veces no lo tiene en cuenta, pero una de las sensaciones mas hermosas que puede existir para un ser humano agobiado, es escuchar el “tic” cuando se termina de retorcer la llave en la cerradura y uno logra entrar a su casa.
Deje un par de bolsas de compras al lado de la cocina. Entre a mi habitación y vi a mi gata durmiendo en mi cama. Su voluptuoso vientre asomaba por entre las frazadas. Y pensé que iba a hacer cuando mi gata se multiplicara por cuatro. Hoy en día nadie quiere un gato. Esta la moda esa de tener “perros-cartera”, y “carteras- valija”, obviamente para meter los “perros-cartera” adentro. Y así uno va caminando feliz y tranquilo, se para en la calle para cruzar, y de una “cartera-baúl” te salta un caniche toy frustrado haciéndose el perro guardián de esa vieja decrepita que lo calma diciéndole “Ay Juan Alberto XVI, no le grites a la nena”.
Es muy probable que me quede con los gatos. Llegado su momento, mis amigas al visitarme, van a verlos. Les van a encantar, porque los “perros frustrados-cartera” no le ganan a la dulzura de un gatito bebe, y es muy probable que ellas ignoren la moda TOP, y dejándose llevar por un impulso, adopten los gatos. Es una suposición, una suposición reconfortante.
(...)
Movimiento
Hay un gallo gritando en mi ventana. Un gato se encarga de robarme lo poco del esfuerzo que me queda.
No me interesa tu condenada logica intrauterina. Ni tampoco tu idoneidad benefactora.
Podrias solo... hacer silencio? o quizas.. sera que tendras ganas de morderte la lengua?
Punto y aparte...
Cierro dialogo.
No me interesa tu condenada logica intrauterina. Ni tampoco tu idoneidad benefactora.
Podrias solo... hacer silencio? o quizas.. sera que tendras ganas de morderte la lengua?
Punto y aparte...
Cierro dialogo.
Sonia II

Vengan si! Usted por allí. Damas y caballeros… asistan al nuevo espectáculo. Tomen asiento, si señora… muy buena elección.
Primera fila llena! Ahí viene el vendedor. Caramelos! Muchos caramelos!
Mami quiero uno. Después del show.
(...)
El show… vamos a conversar con la persona errónea. Uff ahí viene.. dios.. con ella no se puede hablar. Silencio! Veamos la exhibición.
Bailemos. Hasta la luna llena.
Bailemos… hasta que confirme mis dudas.
Bebamos juntos… hasta que confíes en mí.
Mírenme! Mírenme!
Soy la burla de todas sus similitudes. El genoma fallado que se observa introvertido. La perversión travestida en el sueño de un ángel.
Risas cómplices, nunca faltan. Miéntanme con esa falsedad supuesta. Esperada. No quiero mas de ustedes. Supongo que ustedes tampoco de mi.
Que mas hacer? Lo que queda es jugar con los restos de la vida que destruyo cuando experimentaba algo “mejor”.
Si. Discusiones, discusiones. Mi hermosa caja de Rape. Me dijeron que la abandonara. Que era malo. Pero me seduce tanto.
Usted! Si señor… el de traje marrón. Cuanto daría por una noche conmigo?! Oh sin respuestas. Veo que han tenido una conversación antes de entrar.
Niño... me conoces? Acabo de verte hace cinco segundos… me encantas... quieres amarme? Amárrame. Satisfáceme. Desángrame. Suéltame… y vuelve a empezar. Se que lo deseas. No puedes hacerme daño. Ninguno mas… que el que yo puedo hacerte a ti.
Les advertí. Les advirtieron. Ríanse! Que?... empieza a causarles miedo mi extrema sinceridad? Cómplices. Cómplices de una farsa.
Observando el movimiento inconstante del día a día. Una sorpresa. Una anécdota. Lo mas interesante de tu denigrante existencia.
Primera fila llena! Ahí viene el vendedor. Caramelos! Muchos caramelos!
Mami quiero uno. Después del show.
(...)
El show… vamos a conversar con la persona errónea. Uff ahí viene.. dios.. con ella no se puede hablar. Silencio! Veamos la exhibición.
Bailemos. Hasta la luna llena.
Bailemos… hasta que confirme mis dudas.
Bebamos juntos… hasta que confíes en mí.
Mírenme! Mírenme!
Soy la burla de todas sus similitudes. El genoma fallado que se observa introvertido. La perversión travestida en el sueño de un ángel.
Risas cómplices, nunca faltan. Miéntanme con esa falsedad supuesta. Esperada. No quiero mas de ustedes. Supongo que ustedes tampoco de mi.
Que mas hacer? Lo que queda es jugar con los restos de la vida que destruyo cuando experimentaba algo “mejor”.
Si. Discusiones, discusiones. Mi hermosa caja de Rape. Me dijeron que la abandonara. Que era malo. Pero me seduce tanto.
Usted! Si señor… el de traje marrón. Cuanto daría por una noche conmigo?! Oh sin respuestas. Veo que han tenido una conversación antes de entrar.
Niño... me conoces? Acabo de verte hace cinco segundos… me encantas... quieres amarme? Amárrame. Satisfáceme. Desángrame. Suéltame… y vuelve a empezar. Se que lo deseas. No puedes hacerme daño. Ninguno mas… que el que yo puedo hacerte a ti.
Les advertí. Les advirtieron. Ríanse! Que?... empieza a causarles miedo mi extrema sinceridad? Cómplices. Cómplices de una farsa.
Observando el movimiento inconstante del día a día. Una sorpresa. Una anécdota. Lo mas interesante de tu denigrante existencia.
El hechicero. Vladimir Nabokov
El ambiente mal ventilado y su exitacion se tornaban insoportables. Se aflojo ligeramente el cordon del piyama, que le cortaba el estomago, y uno de sus tendones emitio un crujido cuando sus labios casi imprceptiblemente rozaron el lugar donde se veia una marca de nacimiento debajo de la costilla... Pero se sentia incomodo y acalorado, y la congestion de su sangre exigia lo imposible. Entonces, iniciando su hechizo, comenzo a pasar su varita magica por el cuerpo de ella, casi tocando su piel, torturandose con su atractivo, su proximidad visible, la fantastica confrontacion que permitia el sueño de esa niña desnuda, que el estaba midiendo, se podia decir, con una vara encantada... hasta que ella hizo un movimiento debil, y volvio la cabeza hacia la pared con un ruidito que hizo con los labios, apenas audible, como un beso somnoliento. Todo volvio a su gelida inmovilidad. Ahora,entre los rizos castaños, el pudo distinguir el borde carmesi de la oreja y la palma de su mano liberada, olvidada, en su posicion previa. Adelante, adelante. En destellos parenteticos de conocimiento, como si estuviera al borde del olvido, el tuvo visiones fugaces de efimeros detalles incidentales -un puente sobre vagones del ferrocarril a toda velocidad, una burbuja de aire en el vidrio de una ventana, el guardabarros abollado de un auto, algun otro objeto, una toalla que habia visto, no hacia mucho, en alguna parte- y mientras tanto, lentamente, con aliento cebado, se acercaba pulgada a pulgada y, luego, coordinando todos los movimientos, empezo a amoldarse a ella...
Juego V
Sentimiento de autodestrucción. Hay mucho sufrimiento en el mundo como para seguir viviendo. He permanecido ciega y sorda a lo que no quiero saber.
Odio este lugar. Odio la soledad.
La conciencia de un ente sistemático al resto es desesperante. La actitud coercitiva de mi yo contra el ello contrarresta las fluctuaciones que puede acarrear el verme como una criatura desamparada, débil y frágil. Igualmente... mientras eso sucede... Mi conciencia antinatura esta anestesiada.
Los instintos asesinos reprimidos. Una sed irresistible de muerte se sepulta bajo la paciencia que tengo con el resto. Exigir, sobre exigir el accionar correcto terminara por hacerme estallar.
¿O ya lo ha hecho? Las ansias de correr tras algo que me seduce son insoportables.
La necesidad de recorrer las noches buscando alguien para jugar es tan inherente a mí ser, como el hecho de respirar. Llanto. Sangre. Fluidos. Carne. Cemento.
Soy una enfermedad. Soy un monstruo… y quizás lo más irónico… es que amo serlo.
Odio este lugar. Odio la soledad.
La conciencia de un ente sistemático al resto es desesperante. La actitud coercitiva de mi yo contra el ello contrarresta las fluctuaciones que puede acarrear el verme como una criatura desamparada, débil y frágil. Igualmente... mientras eso sucede... Mi conciencia antinatura esta anestesiada.
Los instintos asesinos reprimidos. Una sed irresistible de muerte se sepulta bajo la paciencia que tengo con el resto. Exigir, sobre exigir el accionar correcto terminara por hacerme estallar.
¿O ya lo ha hecho? Las ansias de correr tras algo que me seduce son insoportables.
La necesidad de recorrer las noches buscando alguien para jugar es tan inherente a mí ser, como el hecho de respirar. Llanto. Sangre. Fluidos. Carne. Cemento.
Soy una enfermedad. Soy un monstruo… y quizás lo más irónico… es que amo serlo.
Empece...
Incorpórea. La figura en la niebla es incorpórea. La silueta en lo blanquecino del entorno es ambigua. Difusa. Controvertida y coherente. Insaciable. Despiadada. Poco desarrollada. Sin concordancia con el medio.
Espérame bajo el filo de la luna. Sacude el helado cromo. Desdibuja la línea entre la corriente abismal y la autarquía. La necedad. Hilaridad.
Hedonista sexagesimal. Quisiera decirme el por que de la obsesión? Frágil absurdo.
Tengo una cierta simpatía por cauterizar mis heridas. Cierto fanatismo alegaría incluso. No quiero hablar mas de mi...
Hablemos de usted… cuénteme... a que le teme hoy?
Espérame bajo el filo de la luna. Sacude el helado cromo. Desdibuja la línea entre la corriente abismal y la autarquía. La necedad. Hilaridad.
Hedonista sexagesimal. Quisiera decirme el por que de la obsesión? Frágil absurdo.
Tengo una cierta simpatía por cauterizar mis heridas. Cierto fanatismo alegaría incluso. No quiero hablar mas de mi...
Hablemos de usted… cuénteme... a que le teme hoy?
Juego VIII
Exhala un gemido de dolor. Y lo construido se desvanece en el tiempo. El momento ha pasado.
Quiero empastillarme. Quiero desangrarme. Quiero fundirme con esos seres que tanto odio. Quiero desvanecer el sentimiento de vacío dentro de mi pecho.
Vamos a comprar perdón con la alegoría de dar una moneda al desvalido de la calle.
Vamos a sentirnos vivos aniquilando el envase en el que nos encontramos ahora.
Si yo soy más que un cuerpo, si supuestamente hay más de mi… de lo que puedo ver y tocar.
Que sucedería con mi ser si el envase se desvanece?
No quiero saberlo. No me importa. Mi sufrimiento purificara mis malas acciones. Mis pecados se desvanecerán y convertiré lo que otrora fuese un muñeco de trapo… en el más esbelto semidios jamás visto.
Pensare en un contexto rabioso. En un sortilegio desigual. Sustentable. Vituperable. Conciente de lo que hay o no hay. Quiero ver más allá.
Recuerdo cinco segundos antes, la consecuencia de haber violado al ente que vi por la ventana. Invoco lo más etéreo de mi memoria. Y la arena cae de entre mis dedos. Y una risa burlona, va gestando lo que seria el temor mas arraigado que jamás haya tenido.
El cual desembocaría hoy, en el morbo más sensual al que apelo.
Quiero destrozarte. Hundirme en ti y denigrarme.
Quiero empastillarme. Quiero desangrarme. Quiero fundirme con esos seres que tanto odio. Quiero desvanecer el sentimiento de vacío dentro de mi pecho.
Vamos a comprar perdón con la alegoría de dar una moneda al desvalido de la calle.
Vamos a sentirnos vivos aniquilando el envase en el que nos encontramos ahora.
Si yo soy más que un cuerpo, si supuestamente hay más de mi… de lo que puedo ver y tocar.
Que sucedería con mi ser si el envase se desvanece?
No quiero saberlo. No me importa. Mi sufrimiento purificara mis malas acciones. Mis pecados se desvanecerán y convertiré lo que otrora fuese un muñeco de trapo… en el más esbelto semidios jamás visto.
Pensare en un contexto rabioso. En un sortilegio desigual. Sustentable. Vituperable. Conciente de lo que hay o no hay. Quiero ver más allá.
Recuerdo cinco segundos antes, la consecuencia de haber violado al ente que vi por la ventana. Invoco lo más etéreo de mi memoria. Y la arena cae de entre mis dedos. Y una risa burlona, va gestando lo que seria el temor mas arraigado que jamás haya tenido.
El cual desembocaría hoy, en el morbo más sensual al que apelo.
Quiero destrozarte. Hundirme en ti y denigrarme.
True Story
Esa noche acogió entre sus manos la antitesis de lo que su vida había sido.
Caminaba constante, ensimismado, como cada tarde cuando salía del trabajo. Una ojeada a su entorno cambio completamente sus creencias.
Al voltear un ojo hacia el limite visual con concebía su fisonomía, vio sombras. Sombras colgadas de los árboles. Sombras sonrientes. Nocturnas, ensimismadas, tangibles. Todas se volvieron para auscultar al ser que se había percatado de ellas.
Se paralizo. El se paralizo, y no pudo mas que mantenerse estático, preso de las miradas insensibles.
Absorto. Los transeúntes correspondientes al trajín de la última hora pico del día lo evitaban mañosamente. Y el continuaba abstraído en su visión.
Simultáneamente a su inconciencia, dos niñas se acercaron y le palmearon en el brazo.
-¿Señor? ¿Esta bien? ¿Que pasa?
-Es que.. no los ven?
-Que cosa?
- Esas… sombras.. están ahí! Por dios! Como es que no las ven!? NO TIENEN OJOS USTEDES? ESTÁN AHÍ!.
Las jóvenes se alejaron desconfiadas. Y el no podía salir en si de su terror.
Miraba nervioso sus alrededores. Y trataba de mover sus pies, pero no lo lograba.
-Quiero salir de acá!- Grito. Segundos más tarde notaria que había pasado desapercibido por el rugir de autos y maquinarias.
Las sombras cayeron de los árboles. Deslizándose se unieron a su vez en una sola, y avanzaron.
“Dios, por favor. Quiero moverme, quiero irme.” Lloraba nervioso. Y la figura avanzaba aun más.
Una mano sigilosa se extendió de la figura amorfa y acaricio su cuello. El seguía mirando, esperando que a su alrededor alguien pudiese ayudarlo. Las lágrimas brotaban a más no poder, su respiración se agitaba, su rostro contorsionado por el miedo, sus manos transpiradas. Susurro tras susurro.
Miro con recelo la figura. Repaso su vida como quien sabe que es el fin.
Y desapareció
Caminaba constante, ensimismado, como cada tarde cuando salía del trabajo. Una ojeada a su entorno cambio completamente sus creencias.
Al voltear un ojo hacia el limite visual con concebía su fisonomía, vio sombras. Sombras colgadas de los árboles. Sombras sonrientes. Nocturnas, ensimismadas, tangibles. Todas se volvieron para auscultar al ser que se había percatado de ellas.
Se paralizo. El se paralizo, y no pudo mas que mantenerse estático, preso de las miradas insensibles.
Absorto. Los transeúntes correspondientes al trajín de la última hora pico del día lo evitaban mañosamente. Y el continuaba abstraído en su visión.
Simultáneamente a su inconciencia, dos niñas se acercaron y le palmearon en el brazo.
-¿Señor? ¿Esta bien? ¿Que pasa?
-Es que.. no los ven?
-Que cosa?
- Esas… sombras.. están ahí! Por dios! Como es que no las ven!? NO TIENEN OJOS USTEDES? ESTÁN AHÍ!.
Las jóvenes se alejaron desconfiadas. Y el no podía salir en si de su terror.
Miraba nervioso sus alrededores. Y trataba de mover sus pies, pero no lo lograba.
-Quiero salir de acá!- Grito. Segundos más tarde notaria que había pasado desapercibido por el rugir de autos y maquinarias.
Las sombras cayeron de los árboles. Deslizándose se unieron a su vez en una sola, y avanzaron.
“Dios, por favor. Quiero moverme, quiero irme.” Lloraba nervioso. Y la figura avanzaba aun más.
Una mano sigilosa se extendió de la figura amorfa y acaricio su cuello. El seguía mirando, esperando que a su alrededor alguien pudiese ayudarlo. Las lágrimas brotaban a más no poder, su respiración se agitaba, su rostro contorsionado por el miedo, sus manos transpiradas. Susurro tras susurro.
Miro con recelo la figura. Repaso su vida como quien sabe que es el fin.
Y desapareció
Juego XI
Tortura insondable. Obro correctamente? Debo mi accionar a una conducta desaforada, o a un anhelo superfluo? Dime quien esta ahí! Me escuchas? Tengo miedo. Las coerciones diarias me dan miedo.
Las siluetas momentáneas que se traslucen en el vidrio empañado me aterran.
Un miedo infantil, atisbar la sonrisa putrefacta de ese muñeco negro y gris que mi madre colgaba del espejo. Destrucción de pormenores. Golpe en la mejilla. Y la sonrisa de porcelana yaciendo en pedacitos sobre la cerámica.
Reflejos de mi infancia. No quiero verlos. Cicatrices en mis manos. Heridas en mis piernas. Abruptos desengaños. Constante desaprobación. No me lo muestres! No quiero verlo!
No eres lo suficientemente buena… No sirves para nada… Que inútil!... por que estas todavía acá?
Las siluetas momentáneas que se traslucen en el vidrio empañado me aterran.
Un miedo infantil, atisbar la sonrisa putrefacta de ese muñeco negro y gris que mi madre colgaba del espejo. Destrucción de pormenores. Golpe en la mejilla. Y la sonrisa de porcelana yaciendo en pedacitos sobre la cerámica.
Reflejos de mi infancia. No quiero verlos. Cicatrices en mis manos. Heridas en mis piernas. Abruptos desengaños. Constante desaprobación. No me lo muestres! No quiero verlo!
No eres lo suficientemente buena… No sirves para nada… Que inútil!... por que estas todavía acá?
Juego XI
Tortura insondable. Obro correctamente? Debo mi accionar a una conducta desaforada, o a un anhelo superfluo? Dime quien esta ahí! Me escuchas? Tengo miedo. Las coerciones diarias me dan miedo.
Las siluetas momentáneas que se traslucen en el vidrio empañado me aterran.
Un miedo infantil, atisbar la sonrisa putrefacta de ese muñeco negro y gris que mi madre colgaba del espejo. Destrucción de pormenores. Golpe en la mejilla. Y la sonrisa de porcelana yaciendo en pedacitos sobre la cerámica.
Reflejos de mi infancia. No quiero verlos. Cicatrices en mis manos. Heridas en mis piernas. Abruptos desengaños. Constante desaprobación. No me lo muestres! No quiero verlo!
No eres lo suficientemente buena… No sirves para nada… Que inútil!... por que estas todavía acá? …
Las siluetas momentáneas que se traslucen en el vidrio empañado me aterran.
Un miedo infantil, atisbar la sonrisa putrefacta de ese muñeco negro y gris que mi madre colgaba del espejo. Destrucción de pormenores. Golpe en la mejilla. Y la sonrisa de porcelana yaciendo en pedacitos sobre la cerámica.
Reflejos de mi infancia. No quiero verlos. Cicatrices en mis manos. Heridas en mis piernas. Abruptos desengaños. Constante desaprobación. No me lo muestres! No quiero verlo!
No eres lo suficientemente buena… No sirves para nada… Que inútil!... por que estas todavía acá? …
Juego X
Perversidad. La perversidad de mi mente. Matar. Lo vi retorcerse en su dolor. Lo vi gritar en ese grito silencioso, tan desesperante y estremecedor.
Disfrute con su dolor. Disfrute con la sangre que caía a borbotones de su boca. Disfrute con sus quejidos que imploraban piedad.
Disfrute buscarlo. Ver esa inmensidad de presas. Todas listas para morir bajo mi navaja.
Disfrute seguirlo, acecharlo... observando minuciosamente cada movimiento de su rutina.
Lo seguí por días. Lo aceche sin que se percatara de mi presencia...
Éxtasis, sed de sangre.
Acechar... esa noche.
Peligrosamente cerca, opte por pasar a su lado. Dios! el efluvio de su piel, ese perfume me lleno por completo.
Me hubiera vuelto y hubiera tomado esa vida para mi en ese instante.
Pero no. El momento antes de perpetuar es maravilloso... no vale la pena llevarse por un impulso.
De nuevo. Sin percatarse. Mirada seductora fue la que me dio! Mas ansias aun.
Que sabroso. Que hermoso. Acechar sin ser visto. Adrenalina pura.
Disfrute con su dolor. Disfrute con la sangre que caía a borbotones de su boca. Disfrute con sus quejidos que imploraban piedad.
Disfrute buscarlo. Ver esa inmensidad de presas. Todas listas para morir bajo mi navaja.
Disfrute seguirlo, acecharlo... observando minuciosamente cada movimiento de su rutina.
Lo seguí por días. Lo aceche sin que se percatara de mi presencia...
Éxtasis, sed de sangre.
Acechar... esa noche.
Peligrosamente cerca, opte por pasar a su lado. Dios! el efluvio de su piel, ese perfume me lleno por completo.
Me hubiera vuelto y hubiera tomado esa vida para mi en ese instante.
Pero no. El momento antes de perpetuar es maravilloso... no vale la pena llevarse por un impulso.
De nuevo. Sin percatarse. Mirada seductora fue la que me dio! Mas ansias aun.
Que sabroso. Que hermoso. Acechar sin ser visto. Adrenalina pura.
Juego XI
Un monstruo invocado por la confidencia de mi frustración, un fantasma creado a partir de las connotaciones extrapolares de mi mente.
Compasión… compasión de un ente cuadrúpedo igual o mas atormentado que mi propio ser. Repulsión. Imbecil. Inútil. Ignorante. Intrascendente. Imaginario.
Magullones en mis rodillas, sangrado de nariz. Una nota apelando a un sentimentalismo barato. Una voz que refiere a mi invalidez material.
Gritos Amorfos. Consecuentes desmayos y un volver a empezar.
Reitero una pregunta recurrente: ¿Es posible que siempre vuelva en busca de algo, que no estoy segura de que es?
Estas ahí, se que lo estas. Presente. Cambiaria algo saber quien es esa sombra detrás de mi? Podría dormir en las noches?
Me asfixia la presión de mi pecho paralizado. Ambigüedades de un pasado. Incertidumbre. Miedo.
Identificaste esa manía autodestructiva en mi? Te avergüenzo? O es que quizás… ya no soy tan importante para vos?
Encontraste esa aceptación que tanto ansiabas? Te llena tanto que necesitas desacreditar a los demás para sentirte superior?
Mentiras y llantos. Dame un abrazo. Negado.
No me mientas. No me defraudes.
Condescendencia.
Compasión… compasión de un ente cuadrúpedo igual o mas atormentado que mi propio ser. Repulsión. Imbecil. Inútil. Ignorante. Intrascendente. Imaginario.
Magullones en mis rodillas, sangrado de nariz. Una nota apelando a un sentimentalismo barato. Una voz que refiere a mi invalidez material.
Gritos Amorfos. Consecuentes desmayos y un volver a empezar.
Reitero una pregunta recurrente: ¿Es posible que siempre vuelva en busca de algo, que no estoy segura de que es?
Estas ahí, se que lo estas. Presente. Cambiaria algo saber quien es esa sombra detrás de mi? Podría dormir en las noches?
Me asfixia la presión de mi pecho paralizado. Ambigüedades de un pasado. Incertidumbre. Miedo.
Identificaste esa manía autodestructiva en mi? Te avergüenzo? O es que quizás… ya no soy tan importante para vos?
Encontraste esa aceptación que tanto ansiabas? Te llena tanto que necesitas desacreditar a los demás para sentirte superior?
Mentiras y llantos. Dame un abrazo. Negado.
No me mientas. No me defraudes.
Condescendencia.
Unfinished IV
“Hoy asesinare por placer, y no por necesidad”. Sintiéndose maravillosamente mortífero, se dejo estar en la vereda, esperando ver a alguien que valiera la pena matar.
Reviso minuciosamente el porte de cada ser que paso a su lado, pero ninguno lo sedujo mas que el. El mechón rojizo se distinguía bajo la capucha.
Dejo pasar un tiempo, una hora o dos. Su aroma aun seguiría en el ambiente, no seria difícil de rastrear. Y se sumergió en ideas provocativas, ideas… que fueran a embellecer, o a hacer mas entretenida la noche. Durante el lapso establecido, Siriano vago por recuerdos, asesinatos que se tornaron remordimientos, juegos psicológicos que lo arrinconaron en el lugar donde yacía actualmente, y los recuerdos de una infancia abrupta.
Se dejo sentir un quejido. Y recordó que esa noche tenia mejores planes que una auto compasión.
Sin levantarse del piso, levanto ligeramente la cabeza y aspiro enérgicamente el aire que había alrededor. Su victima no estaba muy lejos de allí, es mas, Siriano sintió un aroma a cena casera. Un escalofrío subió por su nuca, pero hizo caso omiso de este.
Tengo hambre. Pensó. Se incorporo y fue en busca del desdichado.
No puedo presentarme de esta manera, se lamento. Y escudriño su entorno viendo de donde podía obtener algo elegante.
Vio una prostituta subiendo a un BMW. No lo dudo. Camino siguiendo la trayectoria del auto, que estaciono tres cuadras adelante.
Se acerco. Golpeo la ventana. Y momentos mas tarde se encontraba vistiendo un traje pulcro como el que deseaba.
Doblo la esquina, y deslizarse por entre los transeúntes cosechando miradas fue conmovedor. Parecia que iba a llover.
Descuidadamente se encontró ante la puerta de entrada, con mas determinacion de lo que nunca fue capaz de sentir, golpeo.
Reviso minuciosamente el porte de cada ser que paso a su lado, pero ninguno lo sedujo mas que el. El mechón rojizo se distinguía bajo la capucha.
Dejo pasar un tiempo, una hora o dos. Su aroma aun seguiría en el ambiente, no seria difícil de rastrear. Y se sumergió en ideas provocativas, ideas… que fueran a embellecer, o a hacer mas entretenida la noche. Durante el lapso establecido, Siriano vago por recuerdos, asesinatos que se tornaron remordimientos, juegos psicológicos que lo arrinconaron en el lugar donde yacía actualmente, y los recuerdos de una infancia abrupta.
Se dejo sentir un quejido. Y recordó que esa noche tenia mejores planes que una auto compasión.
Sin levantarse del piso, levanto ligeramente la cabeza y aspiro enérgicamente el aire que había alrededor. Su victima no estaba muy lejos de allí, es mas, Siriano sintió un aroma a cena casera. Un escalofrío subió por su nuca, pero hizo caso omiso de este.
Tengo hambre. Pensó. Se incorporo y fue en busca del desdichado.
No puedo presentarme de esta manera, se lamento. Y escudriño su entorno viendo de donde podía obtener algo elegante.
Vio una prostituta subiendo a un BMW. No lo dudo. Camino siguiendo la trayectoria del auto, que estaciono tres cuadras adelante.
Se acerco. Golpeo la ventana. Y momentos mas tarde se encontraba vistiendo un traje pulcro como el que deseaba.
Doblo la esquina, y deslizarse por entre los transeúntes cosechando miradas fue conmovedor. Parecia que iba a llover.
Descuidadamente se encontró ante la puerta de entrada, con mas determinacion de lo que nunca fue capaz de sentir, golpeo.
11-09-10
Vi un cristo retorciéndose en las llamas. Escuche unos quejidos lastimeros provenientes de la madera del techo. Se que me quieres allí. En ese punto. Te extraño.
Dos míseros rasguños en mi brazo acompañan la idiosincrasia que acobijo una neuralgia insolente dentro de una botella.
Y… que puedo decir, madrugada, sola, hermosa noche para no estar aquí.
Quisiera palpar el silencio, seré yo quien sople el viento…
Seré yo quien llame al círculo inerte esta noche. No hay luna que acompañe, y repasemos… algo mas falta…
Las cartas, el agua, el aceite, un fósforo y el libro.
Una noche más acompañada de mi locura, con una letra triunfante… tan hábil como un susurro. Excelente desencadenante.
Dime… ¿Que demonios hiciste? ¿Que has hecho? ¿Que harás?
Buscare la congoja de un niño atormentado por fantasmas terrenales. Dios… si tuviera aunque sea un espectro de el. Si quisiera… hasta podría.
No.
No seas idiota. Sigue repasando. Crucialmente, ningún detalle puede perderse. No! El aullido no te asustara. Debes seguir.
Pero el aullido no me asusta. Al contrario… me exita. Es como su respiración en mi nuca. Es el miedo que acarrea la relación con una mala influencia.
Es el conector sagrado con un auxilio imberbe.
Y quien dice… veinte mil cosas mas puede ser.
Basta. Enfocarme.
Un susurro. El viento acaricia mis mejillas. Ya es tarde. Y el solsticio ha pasado.
Dos míseros rasguños en mi brazo acompañan la idiosincrasia que acobijo una neuralgia insolente dentro de una botella.
Y… que puedo decir, madrugada, sola, hermosa noche para no estar aquí.
Quisiera palpar el silencio, seré yo quien sople el viento…
Seré yo quien llame al círculo inerte esta noche. No hay luna que acompañe, y repasemos… algo mas falta…
Las cartas, el agua, el aceite, un fósforo y el libro.
Una noche más acompañada de mi locura, con una letra triunfante… tan hábil como un susurro. Excelente desencadenante.
Dime… ¿Que demonios hiciste? ¿Que has hecho? ¿Que harás?
Buscare la congoja de un niño atormentado por fantasmas terrenales. Dios… si tuviera aunque sea un espectro de el. Si quisiera… hasta podría.
No.
No seas idiota. Sigue repasando. Crucialmente, ningún detalle puede perderse. No! El aullido no te asustara. Debes seguir.
Pero el aullido no me asusta. Al contrario… me exita. Es como su respiración en mi nuca. Es el miedo que acarrea la relación con una mala influencia.
Es el conector sagrado con un auxilio imberbe.
Y quien dice… veinte mil cosas mas puede ser.
Basta. Enfocarme.
Un susurro. El viento acaricia mis mejillas. Ya es tarde. Y el solsticio ha pasado.
Sonia I
La acidez de la lluvia en mis labios. La acidez de mi estomago. La acidez de la mirada súbita de un transeúnte enojado.
Y que? Mi bronca no cuenta no? El hecho de que mi ser este tan maniatado como el tuyo no importa. Claro que no! Que ingenuidad la mía de pensar que podrías ver mas allá de unos simples ojos negros.
Quiero tomarte de los hombros, golpearte bruscamente contra la pared. Rugosa. Sucia. Inerte.
Fría.
Si… muy fría.
La percepción es inexacta sabias? Te susurro al odio mientras arranco uno a uno tus cabellos.
El color naranja de una vela. La tonalidad ocre de sus manos a la luz de la misma. Un perfume a sándalo y consultorio de dentista.
Un sabor amargo. El acido láctico de mis músculos al correr se devora mi carne. Que? Eso no es posible!
No estas corriendo, estas a mi lado, y no me dejas irme.
No! Te digo que no… quédate. Me fascina la crueldad de ese saco de paño gastado por la vejez. Grisáceo. Antinatura.
Quítatelo! Te digo que te lo saques!
Hace frío!
Dios! No te diste cuenta que tu opinión no importa?
Quemarlo. Quemarlo y bañar mis pulmones del humo negro que surge de esa bestia de plástico barato.
Parecía lindo, caro. Te gusta ser un embustero verdad?
No. No he hecho nada. Solo son tus conjeturas.
CALLATE! No te di permiso de hablar.
Quiero lamer esas mejillas. Quiero saborear el miedo de la transpiración que rueda por tu sien.
De esa piel tan venosa, vieja, caduca. Morder levemente la vena morada. Gemido de dolor. Chilla.
Ruega por ayuda. O toma esas manos temblorosas y deslízalas por mis muslos. Te gusta?
A mi no.
Me seduces, pero no lo suficiente como para dejarte usarme.
Sublime.
Sedoso. La tonalidad apagada. Color humo. El cabello muriendo. El cabello que cae de entre mis manos. Oh! He perdido la cuenta. Casi te deje pelado. Mil disculpas caballero.
Le invito un café? O un helado? O un jugo? O un cianuro?
A que juegas?
A nada.
Y que? Mi bronca no cuenta no? El hecho de que mi ser este tan maniatado como el tuyo no importa. Claro que no! Que ingenuidad la mía de pensar que podrías ver mas allá de unos simples ojos negros.
Quiero tomarte de los hombros, golpearte bruscamente contra la pared. Rugosa. Sucia. Inerte.
Fría.
Si… muy fría.
La percepción es inexacta sabias? Te susurro al odio mientras arranco uno a uno tus cabellos.
El color naranja de una vela. La tonalidad ocre de sus manos a la luz de la misma. Un perfume a sándalo y consultorio de dentista.
Un sabor amargo. El acido láctico de mis músculos al correr se devora mi carne. Que? Eso no es posible!
No estas corriendo, estas a mi lado, y no me dejas irme.
No! Te digo que no… quédate. Me fascina la crueldad de ese saco de paño gastado por la vejez. Grisáceo. Antinatura.
Quítatelo! Te digo que te lo saques!
Hace frío!
Dios! No te diste cuenta que tu opinión no importa?
Quemarlo. Quemarlo y bañar mis pulmones del humo negro que surge de esa bestia de plástico barato.
Parecía lindo, caro. Te gusta ser un embustero verdad?
No. No he hecho nada. Solo son tus conjeturas.
CALLATE! No te di permiso de hablar.
Quiero lamer esas mejillas. Quiero saborear el miedo de la transpiración que rueda por tu sien.
De esa piel tan venosa, vieja, caduca. Morder levemente la vena morada. Gemido de dolor. Chilla.
Ruega por ayuda. O toma esas manos temblorosas y deslízalas por mis muslos. Te gusta?
A mi no.
Me seduces, pero no lo suficiente como para dejarte usarme.
Sublime.
Sedoso. La tonalidad apagada. Color humo. El cabello muriendo. El cabello que cae de entre mis manos. Oh! He perdido la cuenta. Casi te deje pelado. Mil disculpas caballero.
Le invito un café? O un helado? O un jugo? O un cianuro?
A que juegas?
A nada.
22-09-10
Una comisión experimental se encuentra observándome. Me habían dicho que trabajar de conejillo de indias era una manera rápida de conseguir dinero.
Pero… que hago?
Nada. Solo… observa tú alrededor y dinos que ves. Obviamente, deberás darnos a entender que efecto producen en tu cuerpo, los químicos que te inyectamos hace dos horas.
Desconfiaba. Una serie de batas blancas y anteojos oscuros me auscultaban.
Me senté en el piso. Recuerdo que era de un color marrón anaranjado. Y agarre dos o tres cubos de madera con varios dibujitos que había en un costado.
Repentinas lapiceras se deslizaron en unas tablitas plásticas. De repente me sentí un mono.
Pero quise ver que más generaba. Por un momento, el juego se torno divertido. A cada movimiento mío, cada tambaleo por el efecto de las drogas, cada cosa que agarraba, respiración, mirada, tos… rápidamente se escuchaban los “fru fru” en las tablitas.
Me estoy sintiendo algo mareado. Rezongue.
Una sinfonía de voces cuasi silenciosas zumbo en mi oído, y me di cuenta de que los tenia en mis manos.
Me di vuelta, y agarrandome la cabeza, empecé a gritar. Salte, alrededor de ellos, encima… emitiendo una serie de sonidos guturales que sobrepasaban el límite de lo tolerable.
Y los fru fru seguían resbalando.
Podía sentir que me miraban. Sin alterar sus expresiones.
Pero… que hago?
Nada. Solo… observa tú alrededor y dinos que ves. Obviamente, deberás darnos a entender que efecto producen en tu cuerpo, los químicos que te inyectamos hace dos horas.
Desconfiaba. Una serie de batas blancas y anteojos oscuros me auscultaban.
Me senté en el piso. Recuerdo que era de un color marrón anaranjado. Y agarre dos o tres cubos de madera con varios dibujitos que había en un costado.
Repentinas lapiceras se deslizaron en unas tablitas plásticas. De repente me sentí un mono.
Pero quise ver que más generaba. Por un momento, el juego se torno divertido. A cada movimiento mío, cada tambaleo por el efecto de las drogas, cada cosa que agarraba, respiración, mirada, tos… rápidamente se escuchaban los “fru fru” en las tablitas.
Me estoy sintiendo algo mareado. Rezongue.
Una sinfonía de voces cuasi silenciosas zumbo en mi oído, y me di cuenta de que los tenia en mis manos.
Me di vuelta, y agarrandome la cabeza, empecé a gritar. Salte, alrededor de ellos, encima… emitiendo una serie de sonidos guturales que sobrepasaban el límite de lo tolerable.
Y los fru fru seguían resbalando.
Podía sentir que me miraban. Sin alterar sus expresiones.
5-05-10
Y llegue a mi almohada nuevamente. Y rasgue la tela con garras. Ya no eran manos. Eran garras afiladas arrancando cada centímetro de mi piel. Y el llanto ya no era agua salada. No. Era acido que corroía mis pupilas. Acido que cegaba mis sentidos.
Y caí nuevamente en mi cama con esa persona tan poco deseada. Una mezcla de extremidades en la cual odio estar involucrada.
puede tanto provocarnos la soledad? puede tanto desesperar el verse abandonado?
yo.. no pense que usarnos friamente podria hacerte tanto daño.
deberia pedirte perdon. pero ya es tarde. ya no tengo razones para hacerlo.
Sin animos de entonar las estrofas de un himno gutural. Sin animos de ver la luz del sol. No quiero un compromiso con la vida, ni tampoco quiero una razón para quedarme.
Por que el y no yo?
Cuando sera el tiempo en el que aprenda a no darle vuelta a cosas inútiles? Quisiera saberlo.
Y quisiera saber... la razon de haber perdido mi perspicacia al entablar relaciones humanas...
Y caí nuevamente en mi cama con esa persona tan poco deseada. Una mezcla de extremidades en la cual odio estar involucrada.
puede tanto provocarnos la soledad? puede tanto desesperar el verse abandonado?
yo.. no pense que usarnos friamente podria hacerte tanto daño.
deberia pedirte perdon. pero ya es tarde. ya no tengo razones para hacerlo.
Sin animos de entonar las estrofas de un himno gutural. Sin animos de ver la luz del sol. No quiero un compromiso con la vida, ni tampoco quiero una razón para quedarme.
Por que el y no yo?
Cuando sera el tiempo en el que aprenda a no darle vuelta a cosas inútiles? Quisiera saberlo.
Y quisiera saber... la razon de haber perdido mi perspicacia al entablar relaciones humanas...
27-04-10
¿Que? que te pedí que te quedaras? ¿En que momento?
¿Dices que te llame? No lo recuerdo.
¿Dices que te ame? La verdad que es una faceta que deniego de mí.
Juguetón y sensual se acerca a mi. Busca mis sentidos con sus extremidades. Anuncia el fin con una sonrisa y me guiña un ojo diciendo que todo esta bien.
Y es que esta todo bien? Me siento culpable por caer en una trampa premeditada por tu sed?
Se pierde una mano por entre mis ropas, y me sorprende una acidez intolerable.
Me repugnas.
Tu recuerdo me repugna.
Tu preciosa subjetividad me es intolerable. Tus atributos me son indiferentes.
¿Que? ¿Quieres recrear una entelequia que vivimos? ¿Anhelas verme? ¡¿Que?! ¡¿Que si me siento igual?!
Me encantaría destrozarte en este momento. Y es tan tentador hacerlo. Me dejas las cartas sobre la mesa. Siempre tan caballero usted.
Un café. Mera excusa para un despliegue de estrategias, para demostrarme que puedes conmigo, que has aprendido el salvajismo al alimentarte fuera de casa. ¡No te imaginas como me haces reír! No puedo esperar ese día.
Me encanta jugar arteramente.
Te esperare. Como en los viejos tiempos.
Bajo esa añeja estación de tren.
¿Dices que te llame? No lo recuerdo.
¿Dices que te ame? La verdad que es una faceta que deniego de mí.
Juguetón y sensual se acerca a mi. Busca mis sentidos con sus extremidades. Anuncia el fin con una sonrisa y me guiña un ojo diciendo que todo esta bien.
Y es que esta todo bien? Me siento culpable por caer en una trampa premeditada por tu sed?
Se pierde una mano por entre mis ropas, y me sorprende una acidez intolerable.
Me repugnas.
Tu recuerdo me repugna.
Tu preciosa subjetividad me es intolerable. Tus atributos me son indiferentes.
¿Que? ¿Quieres recrear una entelequia que vivimos? ¿Anhelas verme? ¡¿Que?! ¡¿Que si me siento igual?!
Me encantaría destrozarte en este momento. Y es tan tentador hacerlo. Me dejas las cartas sobre la mesa. Siempre tan caballero usted.
Un café. Mera excusa para un despliegue de estrategias, para demostrarme que puedes conmigo, que has aprendido el salvajismo al alimentarte fuera de casa. ¡No te imaginas como me haces reír! No puedo esperar ese día.
Me encanta jugar arteramente.
Te esperare. Como en los viejos tiempos.
Bajo esa añeja estación de tren.
26-04-10
Soy un juguete rabioso. Realizo mis ayunas en la moralidad de sus conservadurismos. Concibo una libertad que no suelo disfrutar. No por una condición externa. Sino por mi misma.
Quiero ser su Cienaga. Quiero vestirme con sus cueros.
Agusanar su endeble lógica, y convertirme en una hiena sustituible.
Quiero decirle que se equivoca y que atenuar los magullones con un maquillaje no es la forma correcta de demostrar superioridad.
Y quiero que ese deseo que pedí, finalmente sea otorgado… a mí.
Que me consideres algo decente, y no uno más de tus fracasos.
Y la luna cae de nuevo, se desarrolla un seudo final alegórico para una quimera indeleble.
Y me gustaría tanto que fueses mío…
Quiero ser su Cienaga. Quiero vestirme con sus cueros.
Agusanar su endeble lógica, y convertirme en una hiena sustituible.
Quiero decirle que se equivoca y que atenuar los magullones con un maquillaje no es la forma correcta de demostrar superioridad.
Y quiero que ese deseo que pedí, finalmente sea otorgado… a mí.
Que me consideres algo decente, y no uno más de tus fracasos.
Y la luna cae de nuevo, se desarrolla un seudo final alegórico para una quimera indeleble.
Y me gustaría tanto que fueses mío…
Facetas del Ser (18-02-10)
Soy el objeto de mis mas penosas acciones...
Soy la servidumbre del placer embotellado...
Soy el monstruo de sus amores fracasados...
Soy la farsante de la realidad ortodoxa...
Soy el esquema del arquetipo ideal...
despojo...
Soy la servidumbre del placer embotellado...
Soy el monstruo de sus amores fracasados...
Soy la farsante de la realidad ortodoxa...
Soy el esquema del arquetipo ideal...
despojo...
25 de agosto de 2011
Un titere bohemio muerde dinteles añejando esperar.
A metodos de un risco
selectas inseguridades buscan la envidia de otorgar peso a fragiles hilos de miel.
Dentro de su propio bostezo, engendrara nuevas maletas que atracaran peso y lo moveran un centimetro mas cerca del vacio.
Yo solo ansio la necedad del silencio
y mi incapacidad de empujarlo
a la primera vez.
A metodos de un risco
selectas inseguridades buscan la envidia de otorgar peso a fragiles hilos de miel.
Dentro de su propio bostezo, engendrara nuevas maletas que atracaran peso y lo moveran un centimetro mas cerca del vacio.
Yo solo ansio la necedad del silencio
y mi incapacidad de empujarlo
a la primera vez.
Untilted.
¿Como es la poesia para una mujer?
En el mundo del hombre es alcohol, putas, lamentos y masturbacion equivoca.
Para la mujer es depresion, amores baratos, alcohol en menor medida, pastillas, gatos y tipos imposibles.
En el mundo del hombre es alcohol, putas, lamentos y masturbacion equivoca.
Para la mujer es depresion, amores baratos, alcohol en menor medida, pastillas, gatos y tipos imposibles.
Random Prize ~~
Las lágrimas brotan de mis ojos como borbotones de sangre mientras esas teclas juegan a ser balas en mi pecho.
Aun me pregunto el por que de ello, nunca serás, nunca lo fuiste, jamás querrías... ni en mis sueños mas locos, me atrevo a juzgarlo real.
Y aun así...
Digamos que lloro un amor puro, si... de esos de niña. Una pequeña cosa, preciosamente hermosa, que un anhelo de resguardo arrincono y fue descubierta esta noche.
Una capacidad peculiar, que discrimino motivos y creencias, que se arraigo, que grito suavemente mientras era silenciada... que fue ignorada.
En fin, a ojos de niño, languidecen motivos, se quiebran los alientos, se olvidan... A ojos de niño, una se convierte en tantas cosas.
Esta noche, no te lloro a vos, no lloro a la causa perdida, no lloro al momento desvanecido, tampoco al anhelo impreciso... solo... lloro, a ese instinto tan puro que me llevo a sentir esto, a sentirlo de una forma que convencionalmente, no tendría nombre... y es que no lo tiene.
A ojos de niño, de verte nunca mas y otra vez.
Aun me pregunto el por que de ello, nunca serás, nunca lo fuiste, jamás querrías... ni en mis sueños mas locos, me atrevo a juzgarlo real.
Y aun así...
Digamos que lloro un amor puro, si... de esos de niña. Una pequeña cosa, preciosamente hermosa, que un anhelo de resguardo arrincono y fue descubierta esta noche.
Una capacidad peculiar, que discrimino motivos y creencias, que se arraigo, que grito suavemente mientras era silenciada... que fue ignorada.
En fin, a ojos de niño, languidecen motivos, se quiebran los alientos, se olvidan... A ojos de niño, una se convierte en tantas cosas.
Esta noche, no te lloro a vos, no lloro a la causa perdida, no lloro al momento desvanecido, tampoco al anhelo impreciso... solo... lloro, a ese instinto tan puro que me llevo a sentir esto, a sentirlo de una forma que convencionalmente, no tendría nombre... y es que no lo tiene.
A ojos de niño, de verte nunca mas y otra vez.
Soñe que el viento me comia. Pense que luego del metodo conductivista de la otra noche, no volveria a experimentar recuerdo alguno relacionado con los sueños.
Van, contemos... 14 sueños. 14 sueños exhasperantes. Al menos aun puedo apelar al desquicio como explicacion logica, y creo que la logica va a obrar magistralmente al admitir que es muy probable que sea mi cerebro el que funciona de manera truncada.
Como un alarido grotesco que alaba una composicion musical cuasi excelsa, la complementa.
Quizas, asi sea el funcionamiento de mi logica.
Una logica idealista, desmembrantemente idealista.
Van, contemos... 14 sueños. 14 sueños exhasperantes. Al menos aun puedo apelar al desquicio como explicacion logica, y creo que la logica va a obrar magistralmente al admitir que es muy probable que sea mi cerebro el que funciona de manera truncada.
Como un alarido grotesco que alaba una composicion musical cuasi excelsa, la complementa.
Quizas, asi sea el funcionamiento de mi logica.
Una logica idealista, desmembrantemente idealista.
Juego XVII/052
Solo yo se que mi pecho rezuma sedantes en defensa de la preponderancia de su facon uterino.
¿Se planea un suicidio? ¿O solo es cosa de que un dia me rindo ante la presion de la vida y opto por llevar a cabo el ritual?
¡No puede ser! ¡Despues de apuñalar... se lava las manos!
No temas, no hay dolor, solo esta muriendo. Se desvanece. No hay mas dolor.
Con este susurro vi como Eva moria a manos de Adan. Un Adan blanco, liberado, amorfo... exacto como su espacio inerte.
Liviano, nunca me senti tan bien desvaneciendome en el aire... desvaneciendome en esas manos.
Cierro mis ojos y se transmite una pelicula.
Hay un mundo paralelo. Una vida, en la que muero tantas veces como respiro aqui.
Corre una liebre debajo de mis parpados.
¿Se planea un suicidio? ¿O solo es cosa de que un dia me rindo ante la presion de la vida y opto por llevar a cabo el ritual?
¡No puede ser! ¡Despues de apuñalar... se lava las manos!
No temas, no hay dolor, solo esta muriendo. Se desvanece. No hay mas dolor.
Con este susurro vi como Eva moria a manos de Adan. Un Adan blanco, liberado, amorfo... exacto como su espacio inerte.
Liviano, nunca me senti tan bien desvaneciendome en el aire... desvaneciendome en esas manos.
Cierro mis ojos y se transmite una pelicula.
Hay un mundo paralelo. Una vida, en la que muero tantas veces como respiro aqui.
Corre una liebre debajo de mis parpados.
Sleeping Further
Podriamos considerar que la vida es una mierda. Si, una mierda.
Me siento en la lluvia, en el frio, en el anden
Pienso, la gente es una mierda.
El amor es una mierda.
La burocracia es una mierda.
La mierda de los perros es una mierda.
Miro mejor y noto,
Que ese anden
Esta vacio.
Me siento en la lluvia, en el frio, en el anden
Pienso, la gente es una mierda.
El amor es una mierda.
La burocracia es una mierda.
La mierda de los perros es una mierda.
Miro mejor y noto,
Que ese anden
Esta vacio.
So...
La imagen del modesto descansaba en la pared.
-Quiero un te- me susurro la nuca.
-Menta Acribillada por favor- Evocaron las uñas.
Mientras el agua hervía observe al modesto; a su lado derecho figuraba el maniático, a la derecha de ese mismo bailaba el frígido, a la izquierda del modesto se encontraba el cínico y a este trataba de violarlo el amoroso.
Son un grupo bonito- admitió la pantorrilla.
¡Viva la revolución!- Exclamo el dedo pequeño del pie, y el maniático se retorció nervioso.
Puse el agua hirviendo en la taza, y las hojas de menta en una bolsita de arpillera. La sumergí en la taza.
Las uñas rieron a coro. El agua hirviendo y la arpillera le daban el sabor bruto a la infusión. Las hojas gritaron.
El dedo pequeño del pie inicio nuevamente su arenga revolucionaria, la cual fue sofocada por la planta del pie izquierdo.
-El cínico nos va a matar dormidos si no te callas- le dijo mientras ejercía presión
Así sucedía cuando la puerta de la habitación cedió con sufrimiento. Entro una monja.
-Señora- le rogué- Mi cuerpo se controla solo.
-¿Estas seguro Mariano?- la vi sacar una aguja.
-No señora, por favor, sabe que no me gusta eso.
Penetro fuertemente cada capa de la epidermis. Un líquido blanco salto, y ella siguió trabajando mientras limpiaba mi entrepierna.
-Le juro señora, no quiero, no quiero- Sentía que mi boca se interrumpía.
-Ya esta- Guardo el hilo y seco la aguja.
Cerro con otro quejido y se fue.
Recientemente se agrego otra figura al grupo. El modesto, a su derecha el maniático, a la derecha de este mismo aun baila el frígido, a la izquierda del modesto esta el cínico preso de las miradas lascivas del amoroso, que a su vez, desemboca penas insulsas en el mudo.
.
-Quiero un te- me susurro la nuca.
-Menta Acribillada por favor- Evocaron las uñas.
Mientras el agua hervía observe al modesto; a su lado derecho figuraba el maniático, a la derecha de ese mismo bailaba el frígido, a la izquierda del modesto se encontraba el cínico y a este trataba de violarlo el amoroso.
Son un grupo bonito- admitió la pantorrilla.
¡Viva la revolución!- Exclamo el dedo pequeño del pie, y el maniático se retorció nervioso.
Puse el agua hirviendo en la taza, y las hojas de menta en una bolsita de arpillera. La sumergí en la taza.
Las uñas rieron a coro. El agua hirviendo y la arpillera le daban el sabor bruto a la infusión. Las hojas gritaron.
El dedo pequeño del pie inicio nuevamente su arenga revolucionaria, la cual fue sofocada por la planta del pie izquierdo.
-El cínico nos va a matar dormidos si no te callas- le dijo mientras ejercía presión
Así sucedía cuando la puerta de la habitación cedió con sufrimiento. Entro una monja.
-Señora- le rogué- Mi cuerpo se controla solo.
-¿Estas seguro Mariano?- la vi sacar una aguja.
-No señora, por favor, sabe que no me gusta eso.
Penetro fuertemente cada capa de la epidermis. Un líquido blanco salto, y ella siguió trabajando mientras limpiaba mi entrepierna.
-Le juro señora, no quiero, no quiero- Sentía que mi boca se interrumpía.
-Ya esta- Guardo el hilo y seco la aguja.
Cerro con otro quejido y se fue.
Recientemente se agrego otra figura al grupo. El modesto, a su derecha el maniático, a la derecha de este mismo aun baila el frígido, a la izquierda del modesto esta el cínico preso de las miradas lascivas del amoroso, que a su vez, desemboca penas insulsas en el mudo.
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"Vituperablia"
Confiscaba letras- me dijo. De momentos notaba los altibajos nerviosos que le acosaban al hablar.
-¿letras? –Pregunte.
-Si, de esas que se dibujan.
-O sea que no existe el alfabeto escrito.
-No.
El muñeco no gesticulaba, pero movía los ojos frenéticamente, los cabellos negros de plástico segregaban sudor.
-al menos, ha sido un buen día para mi.- comento- sin contar a Sereno y a Sephiroth; los quemaron.
Empezaba a asustarme, lentamente se movió, se acurruco por un momento en mis rodillas y volteo su cabeza.
-¿No vas a dejarme verdad?
-Te dije que jamás lo haría.
Una de las marionetas rió.
-Ella sabe que me estas mintiendo- me dijo.
-¿Adonde me iría? Si ya estoy seco-Argumente.
En el desván del titiritero, mis hilos entrechocan retorcidos, entre los dedos helados de su porcelana.
-¿letras? –Pregunte.
-Si, de esas que se dibujan.
-O sea que no existe el alfabeto escrito.
-No.
El muñeco no gesticulaba, pero movía los ojos frenéticamente, los cabellos negros de plástico segregaban sudor.
-al menos, ha sido un buen día para mi.- comento- sin contar a Sereno y a Sephiroth; los quemaron.
Empezaba a asustarme, lentamente se movió, se acurruco por un momento en mis rodillas y volteo su cabeza.
-¿No vas a dejarme verdad?
-Te dije que jamás lo haría.
Una de las marionetas rió.
-Ella sabe que me estas mintiendo- me dijo.
-¿Adonde me iría? Si ya estoy seco-Argumente.
En el desván del titiritero, mis hilos entrechocan retorcidos, entre los dedos helados de su porcelana.
Unfinished. Capitulo III
Se encontró en ese andén vacío que olía a heces. “Que bajo que caigo! Una y otra vez. Yo no aprendo mas.” Murmuro por lo bajo para ella misma. Y se rió un momento.
No se rió por lo hecho, sino por la influencia que podía lograr una niña de catorce años en un hombre de cuarenta. “Los hombres pueden ser tan imbeciles”.
Rucca disfrutaba demasiado hacer ese tipo de travesuras en los bares. Y lo mejor de todo es que siempre encontraba con quien pasar el rato. En todos esos antros se encuentran esos estereotipos; un fracasado, sentado solo en una esquina oscura, con un licor barato entre sus manos, el cual quiere hacer durar toda la noche, buscando una piel limpia y perfumada con la cual pasar una buena noche.
Si, era en ese momento donde Rucca interpretaba su personaje. Seductora y sigilosa, lo auscultaba desde la barra, y lo invitaba a jugar.
Samuel había visitado sus encantos varias veces ya. Y Rucca no terminaba de encontrar la razón por la cual lo dejaba volver, y tampoco entendía el por que de que el la buscara.
“Te pareces a una nena que conocía”. Solía susurrarle al oído cuando el alcohol ya lo tumbaba. Y Rucca obviaba esos comentarios y actuaba el hecho.
Cuatro de la tarde. Parpadeo nerviosamente cuando sintió el rayo en la cara. Por un momento se cruzo el pensamiento en su mente de que era una linterna. Desesperado abrió los ojos dispuesto a cualquier cosa, pero no. Solo. Sintió alivio. Y un dejo de inseguridad. Inseguridad? De que? . Luego ahogo ese pensamiento mirando sus ropas. Donde quedo mi orgullo? Se pregunto disgustado. Vio los harapos, y el pantalón rasgado. No importa. Se levanto ligeramente y salio de la casa.
Una vez en la calle, Siriano se cruzo con una plaza, un exclusivo parque cercado, que se abría durante el día. Vio al guarda cerrando las rejas. Este lo ojeo de arriba abajo y le dio la espalda. Camino. Nueve cuadras exactamente. El sol caía. Siriano vio desaparecer la luz de a poco, con ansias de que llegue la noche, la cual cobijaría sus crímenes, en esa ciudad, donde nadie daba un peso por el otro. Una individualidad inmunda.
“Hoy asesinare por placer, y no por necesidad”. Sintiéndose maravillosamente mortífero, se dejo estar en la vereda, esperando ver a alguien que valiera la pena matar.
No se rió por lo hecho, sino por la influencia que podía lograr una niña de catorce años en un hombre de cuarenta. “Los hombres pueden ser tan imbeciles”.
Rucca disfrutaba demasiado hacer ese tipo de travesuras en los bares. Y lo mejor de todo es que siempre encontraba con quien pasar el rato. En todos esos antros se encuentran esos estereotipos; un fracasado, sentado solo en una esquina oscura, con un licor barato entre sus manos, el cual quiere hacer durar toda la noche, buscando una piel limpia y perfumada con la cual pasar una buena noche.
Si, era en ese momento donde Rucca interpretaba su personaje. Seductora y sigilosa, lo auscultaba desde la barra, y lo invitaba a jugar.
Samuel había visitado sus encantos varias veces ya. Y Rucca no terminaba de encontrar la razón por la cual lo dejaba volver, y tampoco entendía el por que de que el la buscara.
“Te pareces a una nena que conocía”. Solía susurrarle al oído cuando el alcohol ya lo tumbaba. Y Rucca obviaba esos comentarios y actuaba el hecho.
Cuatro de la tarde. Parpadeo nerviosamente cuando sintió el rayo en la cara. Por un momento se cruzo el pensamiento en su mente de que era una linterna. Desesperado abrió los ojos dispuesto a cualquier cosa, pero no. Solo. Sintió alivio. Y un dejo de inseguridad. Inseguridad? De que? . Luego ahogo ese pensamiento mirando sus ropas. Donde quedo mi orgullo? Se pregunto disgustado. Vio los harapos, y el pantalón rasgado. No importa. Se levanto ligeramente y salio de la casa.
Una vez en la calle, Siriano se cruzo con una plaza, un exclusivo parque cercado, que se abría durante el día. Vio al guarda cerrando las rejas. Este lo ojeo de arriba abajo y le dio la espalda. Camino. Nueve cuadras exactamente. El sol caía. Siriano vio desaparecer la luz de a poco, con ansias de que llegue la noche, la cual cobijaría sus crímenes, en esa ciudad, donde nadie daba un peso por el otro. Una individualidad inmunda.
“Hoy asesinare por placer, y no por necesidad”. Sintiéndose maravillosamente mortífero, se dejo estar en la vereda, esperando ver a alguien que valiera la pena matar.
Unfinished. Capitulo II
Olía, entre medio de esos cuerpos, buscando algún rastro de ella. Anhelando ver ondear su pelo entre la muchedumbre.
Se cruzo por su mente, otra vez, un recuerdo que sentía tan tangible como en el momento de ser vivido.
La noche que compartieron, la noche que ella cedió su frialdad para tomar la cara de el y besarla con dulzura.
Se paro. En medio de la vereda, Siriano se encontró con la necesidad de aferrarse al barandal de una escalera que crecía a su lado.
Un sentimiento de cólera invadió su pecho, junto con una opresión significativa en la zona que rodea al esternón. Furioso, descargo su ira contra un vidrio sucio, que otrora fuese el exhibidor de un negocio fracasado.
El estruendo de los fragmentos al caer en el piso, perturbo la quietud de la noche. Corrió una brisa. Y Siriano estaba sentado, viendo sangrar sus manos.
Rápidamente, rasgo un pedazo de tela de sus pantalones y envolvió sus heridas. Se levanto y hecho a andar nuevamente.
Rucca salía del bar. Eran las 4 de la mañana. No le gustaba transitar en ese horario las calles. Menos aun esperar el horario en el que salía el primer tren, alrededor de las 6, en ese andén solitario y repugnante.
Inmóvil en la puerta, echo una ojeada hacia adentro, antes de tomar la decisión de irse de una vez por todas. La cara enrojecida de Samuel a causa del alcohol la miro indecentemente. Rucca salio rápidamente de ese lugar.
Pateaba unas piedritas que había en la calle. Estaba completamente sola. Por si las dudas, tanteo a su costado la presencia de una navaja. Eso la tranquilizo. Y hecho a andar más rápido.
Las gotas de sangre superaban el improvisado vendaje con el que había envuelto su mano. “Que noche basura” pensó Siriano con desden. Y apretó mas fuerte el lienzo que rodeaba la herida.
Llego a una casona abandonada. Viendo asomar los primeros rayos del sol, sintió cansancio. Escudriño las rendijas que existían entre los tablones de madera y le permitieron ver en el interior.
“Podría ser peor” se dijo a si mismo. Y de una patada derribo los suficientes tablones como para poder entrar.
Encontró unos colchones rasgados, y se recostó, destruido, sobre ellos.
Se cruzo por su mente, otra vez, un recuerdo que sentía tan tangible como en el momento de ser vivido.
La noche que compartieron, la noche que ella cedió su frialdad para tomar la cara de el y besarla con dulzura.
Se paro. En medio de la vereda, Siriano se encontró con la necesidad de aferrarse al barandal de una escalera que crecía a su lado.
Un sentimiento de cólera invadió su pecho, junto con una opresión significativa en la zona que rodea al esternón. Furioso, descargo su ira contra un vidrio sucio, que otrora fuese el exhibidor de un negocio fracasado.
El estruendo de los fragmentos al caer en el piso, perturbo la quietud de la noche. Corrió una brisa. Y Siriano estaba sentado, viendo sangrar sus manos.
Rápidamente, rasgo un pedazo de tela de sus pantalones y envolvió sus heridas. Se levanto y hecho a andar nuevamente.
Rucca salía del bar. Eran las 4 de la mañana. No le gustaba transitar en ese horario las calles. Menos aun esperar el horario en el que salía el primer tren, alrededor de las 6, en ese andén solitario y repugnante.
Inmóvil en la puerta, echo una ojeada hacia adentro, antes de tomar la decisión de irse de una vez por todas. La cara enrojecida de Samuel a causa del alcohol la miro indecentemente. Rucca salio rápidamente de ese lugar.
Pateaba unas piedritas que había en la calle. Estaba completamente sola. Por si las dudas, tanteo a su costado la presencia de una navaja. Eso la tranquilizo. Y hecho a andar más rápido.
Las gotas de sangre superaban el improvisado vendaje con el que había envuelto su mano. “Que noche basura” pensó Siriano con desden. Y apretó mas fuerte el lienzo que rodeaba la herida.
Llego a una casona abandonada. Viendo asomar los primeros rayos del sol, sintió cansancio. Escudriño las rendijas que existían entre los tablones de madera y le permitieron ver en el interior.
“Podría ser peor” se dijo a si mismo. Y de una patada derribo los suficientes tablones como para poder entrar.
Encontró unos colchones rasgados, y se recostó, destruido, sobre ellos.
Unfinished. Capitulo I
Siriano camino las usuales callejas buscando algo para comer. Realmente no tenía hambre, pero a sus ojos, no podía dejar de lado el ritual que llevaba cada noche. El ritual que le ayudaba a llevar la cuenta de los días.
Hacia varios años ya, que se encontraba viviendo en esa ciudad putrefacta, y solo lo hacia, porque ella se lo había pedido. Porque ella le juro que volvería a buscarlo. Pero ahora, estaba perdiendo las esperanzas.
El último mensaje de Cenit lo había recibido hacia dos años, y nunca más había vuelto a escuchar de ella.
Esa noche oscura, Siriano se preguntaba por que había vuelto este pensamiento a su cabeza.
Encontró, en un callejón vacío, a un borracho tumbado en el piso; no era la primera vez que se cruzaba con el, hacia ya un par de días lo vio yacer inconciente en diferentes escenarios. Ver la imagen completa del hombre anonadado en un estado de parálisis le causo repulsión, pero sabia que era una comida segura; nadie preguntaría por el ni tampoco se molestaría en buscarlo; era algo que no podía desperdiciar.
Deslizo la mano por entre las ropas del condenado, y las desgarro completamente. Y sin más, desato su voracidad. Mientras saciaba su apetito cotidiano, sintió pena por la persona que le servia de alimento, nunca se daría por enterado de la forma en la cual había muerto, pero eso correspondía a su propio pensamiento.
Se limpio los restos de sangre que tenia en la comisura de los labios, con un pedazo de la ropa de su victima, y sin sentirse para nada realizado, se encamino hacia la vereda.
El pelaje gris le ondeaba con la brisa suave de las noches de verano. Y deambulaba ausente entre las personas que caminaban a su alrededor.
Hacia varios años ya, que se encontraba viviendo en esa ciudad putrefacta, y solo lo hacia, porque ella se lo había pedido. Porque ella le juro que volvería a buscarlo. Pero ahora, estaba perdiendo las esperanzas.
El último mensaje de Cenit lo había recibido hacia dos años, y nunca más había vuelto a escuchar de ella.
Esa noche oscura, Siriano se preguntaba por que había vuelto este pensamiento a su cabeza.
Encontró, en un callejón vacío, a un borracho tumbado en el piso; no era la primera vez que se cruzaba con el, hacia ya un par de días lo vio yacer inconciente en diferentes escenarios. Ver la imagen completa del hombre anonadado en un estado de parálisis le causo repulsión, pero sabia que era una comida segura; nadie preguntaría por el ni tampoco se molestaría en buscarlo; era algo que no podía desperdiciar.
Deslizo la mano por entre las ropas del condenado, y las desgarro completamente. Y sin más, desato su voracidad. Mientras saciaba su apetito cotidiano, sintió pena por la persona que le servia de alimento, nunca se daría por enterado de la forma en la cual había muerto, pero eso correspondía a su propio pensamiento.
Se limpio los restos de sangre que tenia en la comisura de los labios, con un pedazo de la ropa de su victima, y sin sentirse para nada realizado, se encamino hacia la vereda.
El pelaje gris le ondeaba con la brisa suave de las noches de verano. Y deambulaba ausente entre las personas que caminaban a su alrededor.
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