26 de agosto de 2011

27-04-10

¿Que? que te pedí que te quedaras? ¿En que momento?
¿Dices que te llame? No lo recuerdo.

¿Dices que te ame? La verdad que es una faceta que deniego de mí.

Juguetón y sensual se acerca a mi. Busca mis sentidos con sus extremidades. Anuncia el fin con una sonrisa y me guiña un ojo diciendo que todo esta bien.
Y es que esta todo bien? Me siento culpable por caer en una trampa premeditada por tu sed?
Se pierde una mano por entre mis ropas, y me sorprende una acidez intolerable.
Me repugnas.
Tu recuerdo me repugna.
Tu preciosa subjetividad me es intolerable. Tus atributos me son indiferentes.

¿Que? ¿Quieres recrear una entelequia que vivimos? ¿Anhelas verme? ¡¿Que?! ¡¿Que si me siento igual?!

Me encantaría destrozarte en este momento. Y es tan tentador hacerlo. Me dejas las cartas sobre la mesa. Siempre tan caballero usted.

Un café. Mera excusa para un despliegue de estrategias, para demostrarme que puedes conmigo, que has aprendido el salvajismo al alimentarte fuera de casa. ¡No te imaginas como me haces reír! No puedo esperar ese día.
Me encanta jugar arteramente.
Te esperare. Como en los viejos tiempos.

Bajo esa añeja estación de tren.

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