26 de agosto de 2011

True Story

Esa noche acogió entre sus manos la antitesis de lo que su vida había sido.



Caminaba constante, ensimismado, como cada tarde cuando salía del trabajo. Una ojeada a su entorno cambio completamente sus creencias.
Al voltear un ojo hacia el limite visual con concebía su fisonomía, vio sombras. Sombras colgadas de los árboles. Sombras sonrientes. Nocturnas, ensimismadas, tangibles. Todas se volvieron para auscultar al ser que se había percatado de ellas.
Se paralizo. El se paralizo, y no pudo mas que mantenerse estático, preso de las miradas insensibles.
Absorto. Los transeúntes correspondientes al trajín de la última hora pico del día lo evitaban mañosamente. Y el continuaba abstraído en su visión.
Simultáneamente a su inconciencia, dos niñas se acercaron y le palmearon en el brazo.
-¿Señor? ¿Esta bien? ¿Que pasa?
-Es que.. no los ven?
-Que cosa?
- Esas… sombras.. están ahí! Por dios! Como es que no las ven!? NO TIENEN OJOS USTEDES? ESTÁN AHÍ!.
Las jóvenes se alejaron desconfiadas. Y el no podía salir en si de su terror.
Miraba nervioso sus alrededores. Y trataba de mover sus pies, pero no lo lograba.
-Quiero salir de acá!- Grito. Segundos más tarde notaria que había pasado desapercibido por el rugir de autos y maquinarias.
Las sombras cayeron de los árboles. Deslizándose se unieron a su vez en una sola, y avanzaron.
“Dios, por favor. Quiero moverme, quiero irme.” Lloraba nervioso. Y la figura avanzaba aun más.
Una mano sigilosa se extendió de la figura amorfa y acaricio su cuello. El seguía mirando, esperando que a su alrededor alguien pudiese ayudarlo. Las lágrimas brotaban a más no poder, su respiración se agitaba, su rostro contorsionado por el miedo, sus manos transpiradas. Susurro tras susurro.
Miro con recelo la figura. Repaso su vida como quien sabe que es el fin.

Y desapareció

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