25 de agosto de 2011

Unfinished. Capitulo II

Olía, entre medio de esos cuerpos, buscando algún rastro de ella. Anhelando ver ondear su pelo entre la muchedumbre.
Se cruzo por su mente, otra vez, un recuerdo que sentía tan tangible como en el momento de ser vivido.
La noche que compartieron, la noche que ella cedió su frialdad para tomar la cara de el y besarla con dulzura.
Se paro. En medio de la vereda, Siriano se encontró con la necesidad de aferrarse al barandal de una escalera que crecía a su lado.
Un sentimiento de cólera invadió su pecho, junto con una opresión significativa en la zona que rodea al esternón. Furioso, descargo su ira contra un vidrio sucio, que otrora fuese el exhibidor de un negocio fracasado.
El estruendo de los fragmentos al caer en el piso, perturbo la quietud de la noche. Corrió una brisa. Y Siriano estaba sentado, viendo sangrar sus manos.
Rápidamente, rasgo un pedazo de tela de sus pantalones y envolvió sus heridas. Se levanto y hecho a andar nuevamente.

Rucca salía del bar. Eran las 4 de la mañana. No le gustaba transitar en ese horario las calles. Menos aun esperar el horario en el que salía el primer tren, alrededor de las 6, en ese andén solitario y repugnante.
Inmóvil en la puerta, echo una ojeada hacia adentro, antes de tomar la decisión de irse de una vez por todas. La cara enrojecida de Samuel a causa del alcohol la miro indecentemente. Rucca salio rápidamente de ese lugar.
Pateaba unas piedritas que había en la calle. Estaba completamente sola. Por si las dudas, tanteo a su costado la presencia de una navaja. Eso la tranquilizo. Y hecho a andar más rápido.

Las gotas de sangre superaban el improvisado vendaje con el que había envuelto su mano. “Que noche basura” pensó Siriano con desden. Y apretó mas fuerte el lienzo que rodeaba la herida.
Llego a una casona abandonada. Viendo asomar los primeros rayos del sol, sintió cansancio. Escudriño las rendijas que existían entre los tablones de madera y le permitieron ver en el interior.
“Podría ser peor” se dijo a si mismo. Y de una patada derribo los suficientes tablones como para poder entrar.
Encontró unos colchones rasgados, y se recostó, destruido, sobre ellos.


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