26 de agosto de 2011

Juego V

Sentimiento de autodestrucción. Hay mucho sufrimiento en el mundo como para seguir viviendo. He permanecido ciega y sorda a lo que no quiero saber.
Odio este lugar. Odio la soledad.


La conciencia de un ente sistemático al resto es desesperante. La actitud coercitiva de mi yo contra el ello contrarresta las fluctuaciones que puede acarrear el verme como una criatura desamparada, débil y frágil. Igualmente... mientras eso sucede... Mi conciencia antinatura esta anestesiada.
Los instintos asesinos reprimidos. Una sed irresistible de muerte se sepulta bajo la paciencia que tengo con el resto. Exigir, sobre exigir el accionar correcto terminara por hacerme estallar.
¿O ya lo ha hecho? Las ansias de correr tras algo que me seduce son insoportables.
La necesidad de recorrer las noches buscando alguien para jugar es tan inherente a mí ser, como el hecho de respirar. Llanto. Sangre. Fluidos. Carne. Cemento.
Soy una enfermedad. Soy un monstruo… y quizás lo más irónico… es que amo serlo.


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