Y llegue a mi almohada nuevamente. Y rasgue la tela con garras. Ya no eran manos. Eran garras afiladas arrancando cada centímetro de mi piel. Y el llanto ya no era agua salada. No. Era acido que corroía mis pupilas. Acido que cegaba mis sentidos.
Y caí nuevamente en mi cama con esa persona tan poco deseada. Una mezcla de extremidades en la cual odio estar involucrada.
puede tanto provocarnos la soledad? puede tanto desesperar el verse abandonado?
yo.. no pense que usarnos friamente podria hacerte tanto daño.
deberia pedirte perdon. pero ya es tarde. ya no tengo razones para hacerlo.
Sin animos de entonar las estrofas de un himno gutural. Sin animos de ver la luz del sol. No quiero un compromiso con la vida, ni tampoco quiero una razón para quedarme.
Por que el y no yo?
Cuando sera el tiempo en el que aprenda a no darle vuelta a cosas inútiles? Quisiera saberlo.
Y quisiera saber... la razon de haber perdido mi perspicacia al entablar relaciones humanas...
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