Confiscaba letras- me dijo. De momentos notaba los altibajos nerviosos que le acosaban al hablar.
-¿letras? –Pregunte.
-Si, de esas que se dibujan.
-O sea que no existe el alfabeto escrito.
-No.
El muñeco no gesticulaba, pero movía los ojos frenéticamente, los cabellos negros de plástico segregaban sudor.
-al menos, ha sido un buen día para mi.- comento- sin contar a Sereno y a Sephiroth; los quemaron.
Empezaba a asustarme, lentamente se movió, se acurruco por un momento en mis rodillas y volteo su cabeza.
-¿No vas a dejarme verdad?
-Te dije que jamás lo haría.
Una de las marionetas rió.
-Ella sabe que me estas mintiendo- me dijo.
-¿Adonde me iría? Si ya estoy seco-Argumente.
En el desván del titiritero, mis hilos entrechocan retorcidos, entre los dedos helados de su porcelana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario